11 de febrero de 2014

La universidad del siglo XXI. Una reflexión en la vertiente andragógica

De acuerdo con todos los aspectos que hemos venido analizando a lo largo del diplomado, considero que es muy importante ahora analizar cuáles son los cambios que habría que proponer en relación con la forma en que la universidad ofrece sus servicios en este nuevo contexto sociodigital que se presenta en el siglo XXI.

Al respecto, en relación con la vertiente andragógica considero que se refiere a la forma en que deberá propiciarse el acercamiento entre la universidad y sus estudiantes en principio, pero también deberá considerarse a la sociedad en general. Hasta ahora, se ha considerado a la universidad como depositaria de los conocimientos  generados por la humanidad, en ella, se genera conocimiento y se comparte, es la universidad responsable de analizar la problemática social y proporcionar soluciones a tal condición. Sin embargo, esta circunstancia ha cambiado sustancialmente con el advenimiento de la sociedad de la información y la sociedad del conocimiento; la forma de generar riqueza económica ha pasado de tener una base agrícola por tener una base industrial hasta nuestro contexto actual en que está basada en conocimientos.

Pero actualmente, los conocimientos no se generar sólo en las universidades, también se generan por la colectividad, por personas con diversas experiencias en muchos campos del saber y que las han aplicado en la solución a problemas de regiones y contextos particulares pero que al compartirlos a través de la internet, se convierten a su vez en fuente de información en principio y posteriormente en generadores de conocimientos en la solución de problemas similares pero particulares de otros contextos; el éxito radica en que quienes toman ese conocimiento lo usan, aplican y transforman en la solución de sus propios problemas.

Esta condición implica que la universidad deberá cambiar su papel de depositaria del conocimiento a administradora, gestora e impulsora de la creación de nuevos conocimientos.

En nuestro caso particular, si bien es cierto debemos trabajar para cambiar la forma en que atendemos a los alumnos que genuinamente pertenecen a la generación C, no debemos olvidar que las condiciones de nuestro país en relación con el acceso a la educación superior y a la tecnología, una gran cantidad de nuestros alumnos son migrantes digitales por lo que es necesario adecuar las estrategias de generación de conocimiento a estos dos grandes grupos.

Por lo anterior, será importante impulsar las competencias en el uso de las tecnologías de nuestros alumnos migrantes digitales junto con nuevas estrategias metodológicas y pedagógicas para que propiciemos en ellos y en nuestros alumnos de la generación C un pensamiento crítico, reflexivo y dialógico que les permita hacer un análisis del conocimiento disponible, el contexto en que se encuentran inmersos y las necesidades particulares de su entorno que les permitan la construcción, gestión y aplicación de nuevo conocimiento en beneficio de ese mismo entorno en que se desenvuelven.


Considero que uno de los grandes retos que tenemos entonces como docentes de la universidad del siglo XXI es justamente comprender y asumir esta nueva circunstancia histórica y por lo tanto fortalecer nuestras propias competencias en la gestión y generación de conocimientos. nuestras competencias en el uso de la tecnología, nuestras competencias en la investigación y la innovación, el trabajo colaborativo y nuestras competencias comunicativas. Debemos ser los primeros en aprender a aprender.

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